Ciencia Mujeres en la ciencia

Mujeres en la ciencia: Alejandra Jáidar

El mismo año en que se consiguió la primera fisión nuclear de la historia, nació Alejandra Jáidar, la primera física mexicana, quien precisamente se graduó en 1961 con una investigación en el campo de ese descubrimiento: la física nuclear experimental.

En el fenómeno de la fisión nuclear, un núcleo atómico se divide en dos o más núcleos, el parentesco con la polifacética Jáidar es precioso, pues no solo se destacó como científica, también lo hizo como divulgadora de ciencia y gestora, siendo hábil para conseguir recursos en favor de la investigación, tales como la construcción de un laboratorio, una biblioteca y la implementación de una colección de libros de divulgación de la ciencia, los tres aún vigentes.

Alejandra hizo frente a los límites que la sociedad imponía a una mujer, desde elegir un campo de estudio que se consideraba solo para hombres, hasta realizar trabajos de gestión en ámbitos públicos, donde históricamente se ha dejado afuera a las mujeres. 

Una anécdota sobre la importancia de nombrar lo que es como lo que es, para dejar evidencia de su existencia, fue que esta científica se quejó explícitamente de que su título académico fuese como físico en lugar de física, distinción que actualmente se hace en la UNAM.  

Además, el mismo año en que Jáidar nació, 1938, se creó el Instituto de Ciencias Físicas y Matemáticas, que al siguiente año se dividió en el Instituto de Matemáticas e Instituto de Física. 

Alejandra Jáidar. Crédito: IFUNAM

La primera física mexicana

La originaria de Veracruz entró a los 17 años a estudiar física en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), su tesis de titulación se llama “Determinación de las energías de excitación de los núcleos ligeros y los primeros intermedios a través de reacciones (d, p) y (d, alfa) (1)”.

Tal investigación requirió del acelerador Van de Graaff de 2 mega-electrón voltio (MeV) (2) (Mev), con el cual provocaron artificialmente reacciones nucleares con la intención de medir sus energías.

Esta tecnología fue inventada en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) en 1931, su función es ayudar a describir fuerzas nucleares; su nombre lleva el apellido de su inventor, quien mantuvo comunicación en esos años con los fundadores del Instituto de Física, esto en un entorno de reorganización de relaciones internacionales después de la segunda guerra mundial.

El instrumento llegó a México en 1951, pero faltaban técnicos para instalarlo y operarlo, por lo que algunos científicos fueron al MIT para aprender a usarlo, entre ellos Marcos Mazari, el investigador con el que Jáidar trabajó su tesis de licenciatura. Tras unos años de servicio, este aparato se convirtió en un acelerador de electrones, en vez de iones, por lo que ya no sirvió para física nuclear.

Luego de este acelerador llegó al instituto uno llamado Dinamitrón, que usaba una nueva forma para generar voltaje, la cual no estaba del todo probada y resultó en “dos percances de gran magnitud tratando de operarlo, ambos con peligro para la integridad física de los operadores”, según palabras de Jorge Rickards Campbell (3).

Luego le siguieron un par más de aceleradores y en 1980 la Universidad de Rice, de Houston, Texas, donó un Van de Graaff de 5.5 MeV, pero la UNAM no tenía medios para instalarlo ni para construir el edificio que lo albergaría.

Crédito: Archivo IF UNAM

Laboratorio Van der Graaf de 5.5 MeV

Durante el desfile de aceleradores, Jáidar ocupó (4) el puesto de coordinadora en los laboratorios de física de la Facultad de Ciencias de la UNAM, y de 1963 a 1971 se integró como profesora de esa facultad. 

Más tarde se incorporó como investigadora al Instituto de Física, en el cual llegó a ocupar el cargo de jefa del Departamento de Física Experimental en 1985, puesto que se especializó en la aplicación de técnicas de la física nuclear experimental, como instrumentos de análisis en diversos campos, su relación con el invento Van de Graaff volvió y consiguió dinero para construír el laboratorio que albergaría al generador.

Crédito: Archivo IF UNAM

Su impulso a la investigación también se evidenció en 1985, cuando las autoridades del Instituto de Física notaron la falta de un espacio para instalar la biblioteca que en ese momento se encontraba dañando el inmueble que la albergaba por el peso de los libros.

Alejandra Jáidar consideró necesario construir el edificio, así que aprovechó la presencia de la compañía ICA el día de la entrega de las instalaciones del acelerador para invitarlos a colaborar en la construcción de la biblioteca y lo logró.

Biblioteca Juan B. de Oyarzábal. Crédito: IFUNAM

La compañía aceptó donar una parte del costo total de la obra y Jáidar completó los recursos con el apoyo de otras instituciones. Aunque murió antes de que concluyeran la instalación, es recordada por su participación en la misma y por ello el auditorio que se encuentra en el mismo edificio lleva su nombre.

Ciencia en español, ciencia para todos

Su energía catalizada por el gusto de compartir la ciencia la llevó a la coordinación de la colección de libros “La Ciencia desde México”, del Fondo de Cultura Económica (FCE) que cambió su nombre a “La ciencia para todos” cuando se internacionalizó al mundo de habla hispana.

Además creó la la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia (SOMEDICyT), y en el terreno de la divulgación quedó constancia de sus ideales en su texto “Compartir el conocimiento científico es divulgarlo (6)”. 

En el ensayo publicado en la Revista Mexicana de Ciencia en México explicó que es elemental para el desarrollo de un país divulgar la ciencia a la ciudadanía, así como que el lenguaje y el público no especializado son grandes retos pues se tiene a la ciencia como “una materia árida, complicada y no necesaria para definir a una persona culta”.

Agregó que “el hacer ciencia es una necesidad y un derecho, pero también es una responsabilidad que debe ser compartida entre el hombre de ciencia y el que no lo es”.

Finalmente en sus texto deja en claro sus ideales respecto a la divulgación:

“Cualquier miembro de una sociedad madura debe tener el derecho y la obligación de adquirir una cultura científica mínima que le permita estar enterado del alcance de las aplicaciones de la ciencia, de la relación entre ciencia y tecnología, y de los peligros en el mal uso de este conocimiento, así como de sus beneficios. Esto le permitirá demandar por que se tomen decisiones más respetuosas de la salud y de la vida sin caer en exageraciones que impidan el avance del conocimiento y sus beneficios”.

— Alejandra Jáidar

Fuentes: 

  1. https://docs.google.com/viewerng/viewer?url=http://www.revistas.unam.mx/index.php/rmf/article/viewFile/13717/13055
  2. https://historiamexicana.colmex.mx/index.php/RHM/article/view/211
  3. http://www.cic-ctic.unam.mx/mas_cic/publicaciones/download/forjadores/Jorge_Rickards_Campbell.pdf
  4. https://www.revistaciencia.amc.edu.mx/images/revista/59_4/PDF/11-Jaidar.pdf
  5. http://laboratorios.fisica.unam.mx/background?id=13 
  6. https://rmf.smf.mx/pdf/rmf/33/3/33_3_364.pdf

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