Ciencia Mujeres en la ciencia

Mujeres en la ciencia: Caterina Scarpellini

Ser mujer y observar el cosmos a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX incluía todo el trabajo astronómico: la observación metódica, el rigor en los registros, la interpretación de datos, todo menos el crédito por sus descubrimientos o un pago digno por su trabajo.

Decenas de pioneras en este campo científico iniciaron como ayudantes de astrónomos, en muchos casos no se tomó en cuenta la cantidad y calidad de su trabajo, por lo que en su incursión los reconocimientos fueron escasos. Sucedía también que en algunas universidades se les permitía estudiar, pero no recibían títulos académicos, además tenían que mezclar sus labores domésticas con su tiempo tras los telescopios, teniendo doble carga de trabajo, aunque cuando ocurría algo destacable ante sus ojos lo común era que se le concediera la observación a un hombre.

Particularmente en Italia, durante la primera mitad del siglo XIX, se otorgó a algunas mujeres títulos en medicina y cirugía durante el período napoleónico, pero en general se dirigió a las mujeres a campos considerados apropiados para su género y, como señala la historiadora Gabriela Berti Logan, maestra de historia de la tecnología en la Universidad de Ottawa, en su texto biográfico sobre Caterina(1), esto impidió que las mujeres pudiesen “convertirse en profesoras universitarias o astrónomas”.

En general, muchos de los descubrimientos de las astrónomas y sus renovadas formas de entender el Universo se debieron al trabajo constante de registrar y catalogar múltiples observaciones, este es el caso de Caterina Scarpellini quien fue experta en el sistema solar y las constelaciones, además de interesarse ampliamente por medir las variables físicas en el campo de la meteorología. 

Scarpellini nació el 29 de octubre de 1808, a sus 18 años se trasladó a Roma a trabajar con su tío, el astrónomo Feliciano Scarpellini (2), quien fue director del Observatorio Romano del Campidoglio. 

El círculo meridiano en el observatorio del Campidoglio en Roma. Grabado antiguo. Crédito: Renzo Lay.

Trabajando con su tío, Caterina conoció a su esposo, Erasmo Fabri, pareja con la que editó revistas científicas de gran prestigio en Italia y publicó numerosos artículos reuniendo datos y relacionando fenómenos meteorológicos con astronómicos. 

Berti Logan señala que, al morir Feliciano, el gobierno papal de Roma le compró a Caterina y a su esposo los instrumentos que diseñó su tío. Al parecer aceptaron porque una de las condiciones para la venta del equipo pudo ser que ellos mantuvieran sus posiciones en el observatorio. La historiadora también señala que, durante ese lapso, “no hay evidencia directa de que su puesto de asistente fuera tan oficial como el de su esposo, ni si alguna vez recibió un salario por su esfuerzo”.

Scarpellini documentó cometas durante siete años (de 1854 a 1861) y  elaboró un catálogo de lluvia de meteoros durante ocho años (de 1861 a 1868).

Caterina Scarpellini y su catálogo de meteoritos

Apuntes sobre cometas y meteoritos

En 1866, Scarpellini observó una lluvia de Leónidas (3), un grupo de meteoros que parecen venir de la constelación de Leo, no meteoroides o meteoritos, pues a estas partículas dejadas atrás por cometas o asteroides se les denomina de forma diferente dependiendo de su ubicación, son meteoroides cuando están en el espacio, meteoros cuando entran a la atmósfera terrestre y solo son nombrados meteoritos cuando alcanzan el suelo.

En el momento en que tocan la atmósfera terrestre los meteoroides se transforman en meteoros y producen rastros de luz en movimiento, sus variadas posiciones y velocidades dejarán diferentes huellas en el cielo, en el caso particular de las Leónidas se trata de meteoros rápidos que dejan estelas blanco azuladas y verdosas.

El cometa Tempel-Tuttle deja estos rastros visibles en nuestro cielo y demora 33 años en dar una vuelta al sol, pero cuando la Tierra cruza la órbita del cometa y el polvo que dejó atrás, lo que ocurre cada año entre el 14 y el 21 de noviembre, vemos a las Leónidas con sus distintivos rastros, algunos duran minutos y se pueden seguir con binoculares o telescopios.

Las observaciones de Scarpellini y el registro de la lluvia de meteoros permitieron predecir qué pasaría en años futuros durante ese evento, de hecho ella elaboró el primer catálogo italiano de meteoros. Con el tiempo y con cada nuevo trazo se perfeccionaron los modelos para predecir asuntos como el momento con mayor actividad de meteoros durante las lluvias.

En el campo de la astronomía también escribió acerca de los eclipses de 1860 y de 1867, sobre la geografía lunar, los anillos de Saturno y el cinturón de asteroides.

Pasos en la meteorología e incursión en otros tópicos

En 1856, Caterina participó en la instalación de una estación meteorológica  y ozonométrica  (4) en el Observatorio del Campidoglio y publicó su boletín mensual; en uno de sus  artículos detalló el uso de instrumentos para medir variación magnética, electricidad atmosférica, presión, humedad, temperatura y dirección del viento.

Uno de sus trabajos en la estación fue medir las concentraciones de ozono en el aire, en ese momento señaló que sus mediciones confirmaban que había niveles elevados de ozono durante tormentas eléctricas y sus datos la llevaron a determinar una relación inversamente proporcional de este gas en el aire y la difusión de la epidemia de viruela en 1867, y que el mismo gas podría ser perjudicial a enfermos de bronquios y pulmones.

En el campo de la meteorología, rama que estudia fenómenos de la atmósfera a corto plazo para predecir condiciones climáticas y su evolución en un lugar y tiempo específicos, midió las condiciones hidrométricas e hidrotermales del Tíber.  Sus registros contenían medidas de ozono, humedad relativa, temperatura, presión barométrica y condiciones climáticas tomadas todos los días entre las 7 am y las  7 pm.

En el campo de la sismología trabajó calculando el nivel de influencia de la Luna en los terremotos, aunque actualmente se considera que  la predicción de sismos y su relación con la Luna no tienen fundamento científico; de hecho en un artículo de F. de Montessus de Ballore incluido, en 1889, en las Memorias de la Sociedad científica Antonio Alzate, se cita el trabajo de Scarpelli como referente al señalar que: “Las numerosas leyes ó relaciones de orden cósmico ó meteorológico, que en gran número han sido y son actualmente emitidas acerca de los terremotos, deben de someterse á comprobaciones severas, porque comunmente son el resultado de estadísticas reducidas” (5).

Fragmento de Memorias de la Sociedad científica Antonio Alzate. Crédito:Universidad Autónoma de Nuevo León

Otros fenómenos sobre los que escribió Scarpellini fueron las tormentas de arena en el desierto del Sahara(6) y su vinculación con arena en Roma; también hizo observaciones sobre los efectos de la aurora boreal en los cables telegráficos, y escribió sus ideas sobre la influencia de la temperatura en el crecimiento de la vegetación.

En el campo de la divulgación científica, fue autora de una biografía del astrónomo y matemático italiano Ignazio Calandrelli en 1866, y de la biografía del naturalista y explorador alemán Alexander von Humboldt, de este último ella admiraba mucho su trabajo y eso la llevó a realizar anotaciones de todo tipo de variables físicas, pues Humboldt solía interpretar sus datos de manera muy descriptiva.

En sus publicaciones señaló continuamente la importancia de crear instituciones científicas nacionales.

Un cráter y otros reconocimientos

Gabriela Berti Logan explica que la astrónoma italiana consiguió un lugar en la academia de Georgofili de Florencia y en otras importantes academias extranjeras como la Sociedad Imperial de Naturalistas de Moscú gracias a sus “investigaciones y publicaciones extensas en sismología, meteorología y astronomía”.

Un año antes de su muerte, Scarpellini recibió la medalla de oro del Estado italiano en reconocimiento a su trabajo. Caterina Scarpellini murió el 28 de noviembre de 1873, a sus 65 años. 

Hasta 2017 habían sido nombrados 900 cráteres en Venus, uno de 27 kilómetros de diámetro lleva el nombre de esta pionera astrónoma y meteoróloga italiana de curiosidad incansable.

“El ojo que dirige la aguja en los delicados menesteres del bordado, sirve igualmente para bisectar una estrella”

–María Mitchell, primera astrónoma estadounidense

Fuentes:

  1. https://www.researchgate.net/publication/274223031_CATERINA_SCARPELLINI_ASTRONOMY_AND_METEOROLOGY_IN_RISORGIMENTO_ROME
  2. https://www.redalyc.org/pdf/3783/378350964015.pdf
  3. https://books.google.com.mx/books?id=yFEdvT1lQioC&pg=PA159&lpg=PA159&dq=cometa++1+de+abril+de+1854&source=bl&ots=-CFzu49FDd&sig=ACfU3U0_umxs1KtD3Bgg-bKHRkvEepw2hw&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwjH78uN2cbtAhUST6wKHaxuANkQ6AEwBnoECAYQAg#v=onepage&q=scarpellini&f=false
  4. https://books.google.com.mx/books?hl=es&lr=lang_es&id=UJuuliz1yYMC&oi=fnd&pg=PA193&dq=caterina+scarpellini+astronomia&ots=LOfIlk3LJg&sig=M7GibFqBE_DJUsnBzAl3Hv2JHbI&redir_esc=y#v=onepage&q=scarpellini%20&f=false
  5. http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080047375_C/1080047683_T3/1080047683_MA.PDF
  6. https://cernicalo-mispublicacionesrecientes.blogspot.com/2017/05/caterina-scarpellini-documentando.html

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