Mujeres en la ciencia

Mujeres en la ciencia: Mary Anning

Es exótico pensar en alguien que se alista para salir a trabajar luego de una tormenta, pero es justo lo que hacía Mary Anning. Ella sabía que el agua desmenuzaba los barrancos de Lyme Regis, ciudad que habitó, así que el fin de cada tempestad marcaba el inicio de sus caminatas rumbo a los acantilados fríos al oeste de Dorset en Inglaterra. Con pico en mano esta pionera de la paleontología recorrió la hoy conocida como Costa Jurásica, en gran parte para hallar tesoros jurásicos bajo tierra.

En cierta forma Mary Anning no sólo desenterró el pasado que logró perturbar a las mentes más inflexibles en temas de la creación de la vida, también retiró el polvo que cubría una advertencia que no era fácil de comprender a inicios de 1800: nada permanece para siempre, es decir, la extinción es real. Las bestias que puso ante la sociedad evidenciaban algo tan enorme como sus restos.

Por ser un trabajo peligroso entre mareas agitadas y deslaves continuos, sus descubrimientos se harían un lugar en la historia de la biología por anteceder y dar evidencia geológica para el libro de biología más famoso de todos los tiempos “El origen de las especies”, publicado 12 años después de la muerte de Anning por Charles Darwin, en el cual se presenta la evolución de los organismos a través del tiempo para dar una explicación lógica al origen de la biodiversidad.

Primeros pasos entre criaturas jurásicas

Esta británica era muy pequeña cuando hizo sus primeras expediciones en compañía de su familia(1). Su madre y hermano seguían la pasión del padre, quien fue ebanista de oficio, pero descubridor ocasional de fósiles. El padre murió de tuberculosis siendo muy joven y dejando deudas para una familia que en realidad nunca tuvo seguridad económica.

Desde los 11 años Mary vendía fósiles en una mesa de curiosidades para llevar dinero a casa y, aunque nunca recibió educación formal su dedicación como buscadora, recibiría recompensas a muy temprana edad. Su hermano encontró un cráneo fosilizado y tras meses de pesquisas Mary reveló el resto de un animal que parecía una mezcla de pez y ave, se trataba del primer esqueleto completo de un ictiosaurio, el cual mide 5.2 metros. La pionera de la paleontología lo sacó de la tierra a sus 12 años y lo comercializó junto a otros descubrimientos.

El ictiosaurio vivió en la era mesozoica hasta extinguirse en el cretácico superior, es decir, entre 245 y 90 millones de años atrás. Cuando Anning lo descubrió ya se habían encontrado otros ejemplares como este, pero el de ella fue el primero en llamar la atención de los científicos en Londres como Everard Home, quien describió el hallazgo en un artículo publicado en 1814.

Su primer gran descubrimiento era considerado por los científicos como un antiguo cocodrilo, mientras que las personas suponían que aquellas criaturas irreconocibles habían partido a tierras lejanas hace tantos años que por ello no se les había visto con vida en Inglaterra.

Ilustración del cráneo de ictiosaurio encontrado por Joseph Anning, el hermano de Mary, en 1811.

Anning trabajó todo el tiempo en Lyme Regis, situada en medio de la Costa Jurásica, cuyos 153 kilómetros de accidentes geográficos son considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En este sitio, las olas descubren constantemente capas inferiores de la tierra pues los acantilados están compuestos de arcillas y areniscas que se desmenuzan fácilmente.

Por lo anterior, había que ir tan pronto como la tormenta hiciera posible el trabajo pues las corrientes podrían llevarse los fósiles o generar un peligro de derrumbe. De hecho su padre tuvo un accidente en los acantilados y resbaló una noche lluviosa dejándolo gravemente herido, mientras que en octubre de 1833 el perro de Mary Anning, su fiel compañero de búsquedas, quedó sepultado tras un deslizamiento de tierra.

Coleccionista y apasionada de fósiles

Su segundo descubrimiento llegó 10 años después cuando encontró el primer plesiosaurio(2), espécimen tan extraño que se necesitó de una reunión especial de la Sociedad Geológica de Londres para definir la veracidad del hallazgo.

Carta y dibujo de Mary Anning anunciando el descubrimiento del plesiosaurio, 1823. Crédito: Wellcome library.

A sus 27 años, pasó de vender en una mesa de curiosidades a instalar una tienda propia, con lo cual su fama aumentó y comenzó a recibir visitas de coleccionistas y científicos tanto de Europa como de Estados Unidos. Fue en esos tiempos cuando halló el primer pterosaurio (dimorphodon) fuera de Alemania, el cual fue llamado “dragón volador” al exponerse por primera vez en el Museo Británico.

Años después descubre que un tipo de fósil cónico conocido como belemnite, contenía tinta fosilizada en su interior, pues se trataba de la concha interna que tenían ciertos cefalópodos que vivieron en los períodos jurásicos y cretácicos siendo los tatarabuelos de calamares, pulpos y sepias actuales.

Coprolitos. Crédito: Brain study info

También resolvió el misterio de los coprolitos, que en ese momento eran conocidas como piedras de bezoar a las cuales se les atribuían propiedades curativas, de hecho la palabra bezoar viene del persa pâdzahr, que significa “antídoto”, y los boticarios solían venderlas a altos precios.

Aunque no tienen las supuestas propiedades curativas, estos coprolitos son fascinantes, se trata de veces fosilizadas que al romperse llegan a mostrar huesos fósiles de peces y escamas, hoy se sabe que son útiles para entender ecosistemas antiguos y dietas jurásicas.

Para 1829, Mary Anning descubrió el pez fósil Squaloraja, que sería un intermediario entre tiburones y rayas, un año después su último hallazgo importante vio la luz: el Plesiosaurus macrocephalus (nombrado por William Buckland en 1836).

Lyme Regis. Crédito: película Ammonite, de francis Lee.

El conocimiento como única compañía

La vida de Mary Anning fue particular para su época. Una mujer de clase trabajadora mezclada con caballeros educados era insospechado, pero ella resultaba vital para el trabajo de los científicos pues sabía como pocos sobre geología y anatomía, lo cual le permitía encontrar especies, definir sus formas e incluso hacer ilustraciones científicas.

Aunque Mary Anning aprendió a leer y escribir en la escuela dominical y esa fue su única educación, su curiosidad la llevó a aprender francés para leer la teoría de Georges Cuvier que era acerca de “la extinción”, término acuñado por este europeo para referirse a los no vivos.

Debido a que dentro de la geología no se reconocían las observaciones de las mujeres, la mayoría de sus hallazgos terminaron en museos y colecciones personales, las más de ellas sin el crédito que correspondía a Mary Anning.

Además, no se le permitió publicar sus descubrimientos(3) y nunca se incluyó su nombre en las cartas científicas, pese a ser hábil para describir cada parte de los esqueletos.

Crédito: Lyme Regis Town Council

Mucho del reconocimiento fue a voces; por ejemplo, Charlotte Murchison, esposa del geólogo Roderick Murchison, y Anning se hicieron amigas luego de que Charlotte se quedó un tiempo en Lyme para aprender a cazar fósiles tras sugerencia de su esposo.

También fue distinguida a los ojos de Lady Harriet Silvester quien en su diario anotó(4): “Lo extraordinario de esta joven es que se ha familiarizado tan a fondo con la ciencia que, en el momento en que encuentra algún hueso, sabe a qué tribu pertenecen. Ella fija los huesos en un marco con cemento y luego hace dibujos y los hace grabar … Sin duda, es un ejemplo maravilloso de favor divino: que esta pobre e ignorante niña sea tan bendecida, porque mediante la lectura y la aplicación ha llegado a ese grado de conocimiento como para tener el hábito de escribir y hablar con profesores y otros hombres inteligentes sobre el tema, y todos reconocen que ella entiende más de la ciencia que cualquier otra persona en este reino “.

Las maravillas bajo nuestra Tierra

Esta pionera trabajó con las herramientas que tenía a la mano para lo que hoy es una disciplina que integra e interpreta diferentes ciencias para con el estudio del registro fósil reconstruir la historia de la vida en la tierra, es decir, la paleontología.(5)

Sus hallazgos inspiraron al famoso geólogo Henry de la Beche a pintar(6)“Duria Antiquior”, que significa “Un Dorset más antigüo”, que recordemos es uno de los sitios de la Costa Jurásica.

Duria Antiquior. Henry De la Beche

La escena era una representación pictórica de la vida prehistórica basada en evidencias fósiles, algo que hoy se conoce como paleoarte. En su momento se vendieron litografías de esta obra para ayudar a Mary con su difícil situación económica al final de su vida, empeorada porque padecía cáncer, y tanto el pago como los efectos secundarios de los medicamentos hicieron difícil su situación.

Previo a su muerte, la Sociedad Geológica(7) le concedió algo de dinero por sus descubrimientos, pero debido a su género, Anning nunca fue miembro de esta sociedad y sólo tras morir fue reconocida por dicha sociedad. Mary Anning falleció a los 47 años a consecuencia del cáncer de mama.

En un tiempo en que la gente se refería a los fósiles como piedras de serpientes o pezuñas del diablo, en que las justificaciones imaginativas suplantaron a la investigación para entender las razones de los fósiles, Mary Anning buscó tener conocimientos que le permitiera explicar lo visto. Su curiosidad fue la de una científica.

Para festejar el que habría sido su cumpleaños número 222, una campaña denominada Mary Anning Rock recolectó 100 mil euros para colocar una estatua de bronce en Lyme Regis el 21 de mayo de 2022. La obra está comisionada a la escultora Denise Dutton. Dicha campaña está impulsada por mujeres que buscan resaltar la figura de esta paleontóloga que no fue tan destacada porque así lo quisieron sus contemporáneos, pero que es relevante por su trabajo que puso en relieve que la extinción es real y sus pruebas siguen habitando nuestro mundo.

Fuentes:

(1) https://www.atlasobscura.com/places/mary-annings-plesiosaur
(2) https://www.geolsoc.org.uk/Library-and-Information-Services/Exhibitions/Women-and-Geology/Mary-Anning/Watercolour-of-a-Plesiosaurus-macrocephalus
(3) https://elpais.com/especiales/2018/mujeres-de-la-ciencia/mary-anning.html
(4) https://www.geolsoc.org.uk/Library-and-Information-Services/Exhibitions/Women-and-Geology/Mary-Anning
(5) https://www.cse.udelar.edu.uy/wp-content/uploads/2018/10/Fundamentos-de-paleontolog%C3%ADa-Daniel-Perea-Final.pdf
(6) https://www.researchgate.net/figure/Duria-antiquior-a-more-ancient-Dorsetshire-the-water-colour-sketch-by-Thomas-Henry-de_fig14_259912141
(7) https://www.geolsoc.org.uk/MaryAnning

Foto portada: Retrato de Mary Anning, de Benjamin John Merifield Donne

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