Atlas de partículas elementales

Un platillo agridulce para septiembre: leer México Lindo y Herido

Tonatiuh Moreno y Manuel Moreno Castañeda lograron narrar nuevamente una ciencia con todo el estilo de su proyecto Curiosamente. El libro “México lindo y herido” es personal, amigable, ligero y muy insistente en que reflexión sea un ejercicio de sumas y no de exclusiones.

Es la historia mexicana el motivo de la cara y cruz de este libro. Cada capítulo se enuncia como una pregunta directa de tono tendencioso, tanto que cada una parece tener en sí misma la respuesta, pero es en la contraparte donde entendemos que las soluciones están en los grises; por ejemplo inicia preguntando ¿De qué presumen los aztecas?, en la contraparte nos pregunta ¿Eran sanguinarios los aztecas?, la mezcla es el ejercicio principal que como lectoras hacemos, de modo que los balances, la meditación y las deliberaciones de cada tema se vuelven un ejercicio íntimo, mucho más efectivo que la memorización de hechos y aún más que las sentencias impuestas a la historia mexicana.

Este agosto sacamos del Anaquel Hipatia este libro que nos parece un preámbulo perfecto para las fiestas patrias de septiembre, las cuales inundadas de nacionalismo y falsos estereotipos de la cultura mexicana ya merecen una reflexión entorno a lo que nos definió cómo cultura mexicana, pero además sobre lo que nos sigue definiendo, porque las deudas y las heridas son evidentes.

Observar las cicatrices abiertas, como nos invitan los autores, es un ejercicio para no solo evidenciar las calamidades, sin para no repetirlas, para dimensionarse como sociedad y desde ahí comenzar a erradicar vicios, abusos y corrupciones que históricamente han dejado a los más en desventaja.

La idea de ver más allá de héroes y villanos y pensar que distintas realidades atraviesan los hechos, las formas de contar, los espacios y los tiempos es una intención impresa en el libro. Tanto por su llamado a observarnos, cómo por acompañarnos a tantear la historia y a consultar con la almohada lo que provoca a la mente, este libro no es pasivo y posiblemente sea la mejor forma de vincularnos con la historia: sabiendo que al ser un proceso indefinido nos toca asistir a ella con información del pasado y acciones que puedan postular una historia habitable para más y en mejores formas.

“México lindo y herido” es de palabras y dibujos. Las ilustraciones en general tienen una ternura particular, para la sección de las heridas son tristísimas y realmente transmiten un montón con pocos trazos y son expresivas, algo que comparten con la escritura.

La síntesis lograda es otro de los logros de este proyecto, pues no pone a prueba nuestra capacidad de atención. Cada capítulo es tan breve y tan rico que nos invita con la misma complicidad de las golosinas a comer una más, a entrar por otra idea en la página siguiente.

Hablando de contenidos se incluye información sobre los aztecas, con sus logros y sus guerras floridas; la invasión española con aquellos que apaciguaron la conquista y los que abusaron de lo habitantes del nuevo continente; Benito Juárez con sus buenas y malas ideas; así como de Santa Anna, Porfirio Díaz, la lucha de las mujeres -y los pendientes incluídos-, la guerra cristera -con sus absurdos-, el milagro mexicano y su “lado oscuro”, la industrialización, la democracia, la educación, la cultura y la dos maneras de ser migrante en México.

Son algunos capítulos por su cercanía con nuestra época más punzantes que otros, en particular el de las mujeres, la democracia, la migración y la cultura.

El tono personal del libro nos permite sentir cuando los autores levantan la voz ante los hechos indignantes, las heridas más punzantes y permite el sarcasmo en otros casos. Por otra parte da lugar a algunos personajes que no son tan constantes en la historia oficial y humaniza a aquellos héroes de los cuales a veces solo conocemos la estampa impresa en las fechas oficiales.

Como bonus: hablamos de un libro que integra datos curiosos que se sienten como masajes cerebrales, como puntos de encuentro al ser historias curiosas, algunas fuera de serie, impredecibles, que se quedan en nuestra memoria como las buenas historias lo hacen esta vez en el término de narración y más allá de los finales felices.

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