Mujeres en la ciencia

Mujeres en la Ciencia: Andrea Gamarnik

Andrea Gamarnik ha sido una de las investigadoras claves durante la pandemia, su equipo de investigación financiado por la Fundación Leloir(1) logró de manera oportuna un kit de detección de COVID-19 tan solo cuarenta y cinco días después de haber sido detectado el primer caso.

La científica argentina estudió en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires y realizó un posdoctorado en la Universidad de California en Estados Unidos. Dado que en su país la situación política y económica complicaba hace unos años las condiciones para las investigadoras, trabajó durante muchos años en Estados Unidos, logrando volver a su tierra natal mediante un programa de repatriación al que entró tras proponer una investigación sobre el dengue, con la que ha destacado de manera internacional.

Hoy Gamarnik es una de las especialistas más importantes en virología molecular. Ella luce segura cuando la entrevistan, explica su trabajo en términos sencillos de inicio a fin, gracias a eso hace que los procesos de sus investigaciones sean visibles y apasionantes. En su voz la divulgación se antoja sincera y directa. 

Tiene una esencia bohemia con la que fluye al momento de platicar con otros mientras deja en claro su punto de vista y lo defiende insistiendo en lo que sabe. Es gentil cuando comparte su área de investigación, lo es porque nos cuenta la historia completa, siendo capaz de contextualizar los avances de la ciencia, con sus relevancia y pendientes, todo ello de forma amena. 

Durante un programa de televisión el entrevistador le pregunta cómo era de niña y ella contesta, con muchísima frescura, que era “una niña con más rulos, una niña salvaje”. Esa autopercepción se extiende en cierto modo hasta el presente, Andrea Gamarnik, trabaja en el “terreno salvaje” de los virus, develando sus comportamientos con toda la creatividad a su alcance, haciéndose preguntas e ideando maneras de cuestionar a los virus. Es un área que a ella le parece fascinante por romper esquemas. Nunca como ahora es visible a qué se refiere con ese carácter revolucionario de los virus, pues es justo un virus el que ha roto reglas y hoy nos ofrece otra manera de entender la vida en la Tierra. 

Faena entre virus

En la segunda temporada del programa Desde la Ciencia(2), realizado por la Televisión Pública en Argentina (TVP) en 2013, contó que cuando estaba por ingresar a la universidad encontró promocionada una beca en un cartelito pegado en la farmacia que estaba a dos cuadras de su casa, se trataba de la beca del Colegio Farmacéutico de Lanús, misma beca que obtuvo a los pocos meses.

Para esta científica la aplicación del conocimiento fue esencial desde que inició su carrera, sus primeros trabajos fueron con plantas de soya. En su tesis de licenciatura estudió cómo acabar con hongos patógenos sin afectar a la planta. 

Luego, pasó a indagar los mecanismos del virus de la polio, lo cual ha mencionado haber disfrutado mucho por tratarse de un microorganismo del cual es posible tener respuestas en muy poco tiempo. En particular, estudió los mecanismos de traducción, amplificación de genoma y síntesis de proteínas virales. 

Aunque al momento de realizar sus primeras pesquisas con este microorganismo no se encontraba frente a un problema de salud pública, sus colegas y ella tenían en cuenta la relevancia de entender este como un prototipo para abrir la puerta al estudio de otros virus, como el de la Hepatitis C, el cual ocasiona más enfermos. 

Luego de realizar su posdoctorado en Estados Unidos y acabarlo en 1998, regresó a Argentina para dar conferencias y simposios, pero no encontró trabajo por lo cual volvió a Estados Unidos para laborar en una empresa de biotecnología.

En la industria privada desarrolló diferentes proyectos, uno de ellos constaba de analizar en cada paciente las enzimas o proteínas vinculadas con algún virus para identificar cuáles eran resistentes o susceptibles a las drogas para tomar decisiones en terapias individuales, con esto eludían los efectos secundarios y la resistencia a medicamentos. También analizó la capacidad replicativa de los virus o aquello que hace a algunos más fuertes que a otros, algo que con el nuevo coronavirus ha servido para detectar nuevas variantes.

Picaduras de mosquitos, el caso del dengue

De manera reciente, participó en el programa Música por la Ciencia(3), desde el cual definió a los virus como un organismo de dos partes: con material genético que indica cómo este se puede replicar en una célula y una cubierta que protege ese material genético. “El virus del dengue tiene mil letras en su código genético”. En los virus el orden y la cantidad de letras permiten caracterizar de cuál virus se trata.

Precisamente sobre este virus trabajó al regresar a Argentina, a donde pudo volver con un empleo luego de aplicar a una convocatoria de repatriación del Instituto Leloir, a quien le propuso una investigación sobre dengue, y aunque al inicio ella no tenía experiencia en este virus y en ese momento se tenían pocas herramientas, como anticuerpos y clones infecciosos —muy necesarios para estudiarlo—, se aventuró de manera innovadora a develar los misterios del mismo.

Todos los virus necesitan células para reproducirse, de ahí la importancia de entender cómo activan la información para entrar y replicarse en otros organismos. Hoy se sabe que los virus de Ácido Ribonucleico (ARN) —que es un material genético de cadena sencilla— lleva toda la información para multiplicarse al entrar a las células. 

La excesiva producción de virus en la célula enferma a las personas. Fueron los hallazgos en este virus respecto a los mecanismos que regulan su replicación por los que Andrea Gamarnik fue reconocida con el Premio internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia».

“Este descubrimiento fue aplicado a más de cincuenta virus transmitidos por insectos que causan enfermedades en humanos”, según lo señalado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que es el principal organismo argentino para la promoción de la ciencia.

El virus del dengue pasa de las glándulas salivales del mosquito al torrente sanguíneo de las personas que pica y se mueve por éste hasta encontrar una célula a la cual entrar. En todos los virus el daño está vinculado al tipo de célula infectada. Con el coronavirus hablamos de un virus respiratorio que es muy neurotóxico, por lo cual síntomas como daño al sistema respiratorio, así como pérdida del olfato y el gusto se presentan. En el caso del virus del polio este entra en el sistema nervioso y causa parálisis; el virus del dengue entra en las células sanguíneas y en los casos más graves ocasiona hemorragias difíciles de controlar.

El equipo de Gamarnik destaca por sus hallazgos en la parte de la encapsidación, que es uno de los dos  pasos que atraviesa el ARN y tiene que ver con protegerse para formar nuevos virus, el otro paso es el de desnudamiento, es decir, liberarse para poder replicarse. Pues bien, sobre la encapsidación encontraron que las proteínas encargadas de este proceso en el virus del dengue y el Zika requieren unirse a los lípidos(4) para hacerse de una barrera protectora. Estos descubrimientos podrían guiar nuevos tratamientos antivirales.

Su grupo de investigación también indaga cómo se adapta el dengue del mosquito a los humanos y viceversa, lo que permite entender los mecanismos de otras enfermedades zoonóticas.

Sus descubrimientos en virus de ARN resultan esenciales ante enfermedades que afectan gravemente a países de climas tropicales. Tan solo el año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) refirió que más de 1,6 millones de casos de dengue se notificaron en los primeros cinco meses de 2020 en las Américas.

Manos a la obra durante la pandemia 

Durante la crisis mundial por COVID-19, Andrea Gamarnik —quien toda su vida ha disfrutado el deporte, incluyendo los que se juegan en equipo— lideró un grupo de trabajo que desarrolló los primeros test serológicos argentinos para detectar COVID-19, nombrados COVIDAR, mismos que fueron los primeros aprobados por ANMAT desde mayo de 2019, siendo muy oportuno su diseño y aplicación ya que evitó importar insumos de alto costo.

Este tipo de test permite definir si una persona se encuentra o fue infectada por SARS-CoV-2 al conocer la respuesta inmunitaria contra un virus mediante la detección de distintos anticuerpos capaces de unirse al agente infeccioso para activar el sistema inmunitario.

A inicios de este año, el CONICET señaló (5) que durante 2020 lograron producir un millón 100 mil de estos kits, los cuales en su mayoría se distribuyeron entre el personal de salud y  pacientes geriátricos, además de aplicarse en la selección de donantes de plasma para la investigación de terapias y estudios clínicos.

Actualmente buscan diseñar nuevos kits de detección que no deban llegar a los laboratorios para arrojar resultados, de hecho la nueva tecnología permitirá conocer si alguien está infectado o no, y de ser el caso es probable que pueda detectar la variante implicada en solo 15 minutos. Los resultados de esta prueba tendrán una lectura tan fácil como la de los test de embarazo. 

Las nuevas pruebas serán resultado de un trabajo en equipo que involucra  a sectores públicos y privados, entre los que destacan la Universidad Nacional de Quilmes, el Instituto Nacional de Producción de Biológicos ANLIS-Malbrán y el Laboratorio Lemos S.R.L., así como el financiamiento de la Agencia I+D+i.

A raíz de la pandemia, la investigadora y su equipo también han incursionado en estudiar la respuesta inmune luego de la aplicación de las vacunas, así como la eficiencia de usar el plasma de personas que se recuperaron de COVID-19 en pacientes con la misma enfermedad, entre sus últimos resultados reportan(6) no haber observado “diferencias significativas en el estado clínico o la mortalidad general entre los pacientes tratados con plasma convaleciente y los que recibieron placebo”.

Una carrera reconocida que sigue en curso

Además de ser jefa del laboratorio de Virología Molecular puesto en marcha en la Fundación Instituto Leloir (FIL) en 2001, hoy es una de las investigadoras más importantes del CONICET(7) desde el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires.

Este año fue incorporada a la Academia Mexicana de las Artes y las Ciencias (AAAS, por sus siglas en inglés), lo cual CONICET destacó por “apuntar a reconocer a personas extraordinarias que ayudan a resolver los desafíos más urgentes del mundo, crean significado a través del arte y contribuyen al bien común desde todos los campos, disciplinas y profesiones.”

Sobre las mujeres en la ciencia, la científica ha dicho que la discriminación hacia nosotras es sutil, pues aunque en algunos espacios históricamente ocupados por hombres, se van introduciendo las mujeres, “hay otro tipo de problemas más sutiles, por ejemplo, en la toma de decisiones las opiniones de las mujeres a veces no cuentan, o se escuchan menos, o no se puede hablar con tanta autoridad en algunas situaciones, son sutiles y es cultural.”

Fuentes:

  1. https://www.leloir.org.ar/gamarnik/jefe-de-laboratorio/
  2. https://www.youtube.com/watch?v=pQ2KGAxzwJ0
  3. https://www.youtube.com/watch?v=oVfB5hF3PlQ 
  4. https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2021.06.07.447421v1.full.pdf
  5. https://www.conicet.gov.ar/los-test-serologicos-argentinos-para-covid-19-superan-el-millon-de-ensayos/
  6. https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2031304
  7. https://www.conicet.gov.ar/tag/andrea-gamarnik/

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