Mujeres en la ciencia

Mujeres en la ciencia: Jane Goodall

Aparece en la televisión una joven europea, en la mano lleva unos binoculares y viste tonos marrones suaves. Su silueta destaca entre la selva, esta imagen es alternada con la de unos chimpancés. Años después, estos vistazos desde la selva se consolidan como icónicos cuando ambas especies se ven enmarcadas por la misma cámara e incluidas en un abrazo.

Ver a una mujer tan cerca de un animal que se nos parece como especie tiene un encanto singular, pero el hecho de que desde sus primeros acercamientos a estos simios, esa mujer de nombre Jane Goodall, nos cuente los misterios de la vida silvestre a través de íntimas observaciones, tiene la magia de historias de ciencia muy particulares que chispearan en nosotras durante mucho tiempo.

Años después, ahora en diversos canales audiovisuales, vemos a esta mujer compartiendo mas que la novedad de la selva. La primatóloga más reconocida del mundo nos ofrece una advertencia como humanidad: poner atención a nuestros modos de vida y ser mejores al tratar con otros animales. Se le escuchaba gentil al compartir la voz del reino animal, pero ahora, además, es una mujer incisiva, segura de que el tiempo para recuperar nuestro intelecto como especie y usarlo por el bien del planeta es poco. 

Jane Goodall ya no es la chica que nos guío entre la jungla para ver más allá de nuestros sillones, hoy tiene un mensaje muy claro nacido de la selva, de las comunidades humanas heridas por la emergencia ambiental y del suplicio de nuestra tierra, hoy es crítica de los modos de vida que consumen a los animales como productos y aunque nos habla con esperanza, parece vislumbrar que hasta los mejores deseos tienen caducidad sin no empezamos a actuar.

Raíces

Jane Goodall nació en 1934 en Londres. Durante la Segunda Guerra Mundial y tiempo después de esta, vivió en una granja al sur de Inglaterra(1). Su padre fue ingeniero telefónico y luego piloto de carreras. Un día le regaló a Jane un chimpancé llamado Jubilee, que fue fabricado para celebrar el primer nacimiento de un chimpancé en el zoológico de Londres. Su madre fue secretaria y después escritora.

En la granja, el contacto con los animales fue cada vez más íntimo, de esos días Jane Goodall no solo recuerda las sorpresas que le suponía el comportamiento animal, también tiene en la memoria a su madre, quien alentaba sus relaciones con la naturaleza y toda muestra de curiosidad. Rodeada de animales desde muy pequeña, fue amorosa e inquieta sobre su mundo, aunque ella diría que simplemente nació amando a los animales. 

Estudió para secretaria y a la par cultivo su deseo de trabajar con animales. Ese interés bien reconocido la llevó a comprarse libros sobre animales y, en la mayoría de las veces, ir a la biblioteca a consultar todo lo que podía sobre el tema. 

Fue a sus 23 años, mientras trabajaba en Londres, cuando una de sus amigas le contó que sus papás acababan de comprar una granja en África, en ese hecho ella vio la posibilidad de realizan sus sueños. Jane Goodall comenzó a ahorrar para ese viaje, estaba decidida. Cinco meses después tenía lo suficiente para pagarse un pasaje en barco rumbo a Nairobi. 

Una vez en la capital de África necesitó trabajar en cualquier sitio sugerido por sus conocidos y empezó como secretaria de un banquero. Algún día salió a la luz su interés por trabajar con animales y en el trabajo le indicaron que si ese era sus sueño, tenía que conocer al paleontólogo y antropólogo Louis Leakey(2), quien en ese momento era curador del Museo Coryndon en Nairobi.

Aquel científico era de origen keniano. Sus descubrimientos y el trabajo de años junto a su esposa Mary Leakey, también antropóloga, demostraron que los seres humanos eran más antiguos de lo que se creía a mediados de 1900. Además, estas investigaciones fueron claves en la clasificación de fósiles y una base importante para entender los orígenes de la humanidad.

Jane Goodall demoró en concretar una cita con aquel especialista, pero al conocerse ambos se entendieron muy bien, él le ofreció que ella fuese su secretaria. Pero más que conseguir un trabajo, vio la oportunidad de tener un maestro para desarrollarse en el ámbito que a ella más le importaba. Luego de participar en un par de proyectos de excavación antropológica liderados por Louis Leakey, se encontró con la aventura de su vida: la observación de chimpancés salvajes.

Una mirada única en la selva

El proyecto que tuvo lugar en Gombe, ubicado en la zona occidental de Tanzania, estaba pensado para durar seis meses, pero hoy sigue vigente después de 60 años, siendo una de las investigaciones con animales en libertad más largas de la historia. Hoy, este trabajo sigue en el Instituto Jane Goodall (IJG), cuyas labores incluyen el rescate de chimpancés y la protección de hábitats.(3)

Antes de su viaje, volvió un tiempo a Inglaterra mientras los permisos para su proyecto se concretaban; durante su estancia en Europa leyó lo poco que encontró sobre simios en libertad, también leyó sobre ejemplares del zoológico de Londres que se encontraban psicóticos y apáticos, dejándole la impresión de que pronto debía trabajar con animales en cautiverio para mejorar sus condiciones. Muchos años después su activismo rindió frutos en estos temas.

La intención de su maestro en estudiar a estos animales era entender el linaje humano a través del comportamiento de la especie genéticamente más cercana al Homo sapiens. Una vez en el trabajo de campo, los objetivos se fueron modelando con las observaciones y se puede decir, hasta cierto punto, que las maneras de ser de los chimpancés impusieron un ritmo a las investigaciones. Ellos le mostraron su mundo y ella los registró con el mayor detalle que pudo.

En 1969, acompañada de su mamá llegó a la Reserva Gombe Stream. Al inicio los animales huían. Luego ambas enfermaron de malaria, por lo que tras una recuperación lenta, Jane no tenía la energía suficiente para internarse con seguridad en la selva. Así que en lugar de buscar los mismos encuentros de antes, que de por sí no habían funcionado para la obtención de datos, se quedó a la distancia y desde ahí observó a un grupo que acudía todos los días al mismo sitio a comer. Jane los vigiló desde muy temprano con sus prismáticos durante unos meses.

Con el tiempo, los chimpancés toleraron su presencia, dejándola estar a escasos metros de su espacio de alimentación. La primera observación reveladora fue sobre su conducta instrumental, ella vio a un chimpancé usar una vara modificada para sacar termitas de un termitero. Este hecho impactó en nuestro conocimiento sobre los primates, pues además estos creaban su herramienta, destinaban un momento a seleccionar la vara más apta y hacían ajustes similares a los de otros monos.

Esto mostró que los simios tenía ideas del pasado y el futuro, pues no solo usaban herramientas, también tenían intención de que algo cambiase luego de modificar una vara y por otra parte podían memorizar procesos de fabricación.

Sus resultados fascinaron al mundo entero, pues hasta ese momento una parte esencial de nuestra definición como humanidad era el uso de herramientas. En cuanto ella hizo de conocimiento público lo ocurrido, National Geographic se involucró con el pago y documentación de sus investigaciones. Con este apoyo, fueron posibles muchos nuevos trabajos, mismos que permitieron conocer la estructura social, el forrajeo, la caza, guerras entre grupos, altruismo, dominancia, canibalismo, crianza y adopción, entre muchos otros aspectos de chimpancés.

Luego de sus primeros hallazgos se profesionalizó e hizo un doctorado en etología en la Universidad de Cambridge, durante el cual recuerda que sus maestros le señalaban solo errores de su anterior labor, como poner nombres a los chimpancés o definir personalidades, pero ella fue firme con lo visto, su estilo y la importancia de interpretar tanto emociones como inteligencia en los simios.

Con el paso de los años ha sido nombrada Doctora honoris causa por más de 45 universidades del mundo. Precisamente fue durante la conferencia(4) pronunciada en la entrega de este título en la Universidad Nacional de Córdoba cuando respecto a la esperanza señalaba que: “El cerebro humano es capaz de tomar decisiones sabias; si empezamos a tomarlas, podremos vivir en mucha mayor armonía con el resto de la naturaleza”.

Multiplicando brotes 

En 1977 se creó el Instituto Jane Goodall, una organización sin fines de lucro que trabaja para lograr un planeta saludable donde la gente viva de manera sostenible y en armonía con los animales y su entorno. El espacio con sede en Gombe (actualmente tiene otros espacios en diferentes partes del mundo) se creó para comprender y proteger a los simios, así como para inspirar a otras personas a hacer del mundo un mejor lugar para la vida.

De modo que además del trabajo de investigación tienen programas de educación y sensibilización, como Roots & Shoots (Raíces y Brotes). Esta iniciativa ambiental cuenta con 700 mil participantes en más de 50 países. Jane Goodall se ha referido a este programa como una esperanza con la fuerza de una semilla que logra echar raíces y abrirse camino entre piedras y grietas hasta fortalecerse, una oportunidad que para ella “se abre camino entre los problemas que como humanos hemos puesto sobre el planeta tierra, el medio ambiente y la sociedad”.

En cuanto a la labor de conservación del instituto, este se centra en el desarrollo sostenible de las comunidades locales africanas en temas de agricultura sostenible, becas escolares, reforestación, microcréditos, estructuras sanitarias y pozos de agua, entre otras alterativas para contener la caza furtiva, el tráfico de especies, la deforestación la contaminación y la mala gestión de recursos. Todos los recursos se pueden visualizar en la página oficial(5) de la organización.

La asociación se mantiene de donaciones, “los patrocinadores del IJGE pueden beneficiarse de desgravaciones fiscales por sus aportes”, señalan. Algunas campañas se centran en apadrinar a chimpancés, otras en firmar contra la deforestación o en reciclar teléfonos para evitar la minería en África y sus afectaciones. 

Emergencia ambiental 

Aunque el mensaje de proteger a los ecosistemas y sus habitantes lleva años en la agenda de Jane Goodall, en fechas recientes(6) ha sido más incisiva respecto a la pertinencia de estas situaciones en la propia salud humana; por ejemplo, señalando, como todas las defensoras del medio ambiente, que vendrán pandemia peores si no respetamos a los animales. 

Lo anterior debido a que las posibilidades de que un virus salte entre especies se agudiza con el robo de hogares de los animales en nombre de la expansión de los cultivos, la deforestación e incluso por el comercio de sus cuerpos. 

Sobre la pandemia que atraviesa nuestro plantea, la primatóloga señaló a Antena 3 Noticias que “nos han advertido durante años que esto podía ocurrir, pero hemos seguido sin respetar a la naturaleza ni a los animales. Si continuamos así, tendremos más enfermedades como esta y la próxima vez podría ser aún peor”.

A sus 86 años, Jane siguió el aislamiento que nos impuso la pandemia. Antes de resguardarse, su rutina de vida incluía viajar hasta 300 días al año, hoy su activismo es virtual y entre los mensajes también promociona el último documental que sobre ella se realizó: The Hope.

Vida ejemplar

Tras 60 años de trabajo, Jane Goodall suma 26 libros de contenidos tan variados como una autobiografía, la importancia de pensar en las consecuencias de lo que comemos y el impacto que esto tiene en la salud y el medio ambiente; así como una compilación de sus años de investigación y libros conjuntos sobre las relaciones de los humanos y animales.

También suma innumerables artículos científicos, más de 20 producciones para cine o televisión y miles de entrevistas(7) en las que difunde conocimiento sobre las especies, pero también mensajes de empatía y protección hacia el planeta, promoviendo modos de vida sustentables.

Su imagen en televisión ha sido icónica, pero también en el cine, pues el documental sobre su vida, “El viaje de Jane”, ganó el premio “Best Green Film” en el Green Film Fest de Berlín y fue nominado al Oscar a mejor documental. 

Ha ganado más de 100 premios internacionales, incluido el Premio Príncipe de Asturias de Investigación, el Premio Internacional Cataluña 2015, la Legión de Honor de la República de Francia, y el título de Dama del Imperio Británico. También fue galardonada con la medalla Hubbard del National Geographic Society, el prestigioso Kyoto Prize en Japón, la medalla Benjamin Franklin en Ciencias de la Vida, el premio Gandhi/King por la No Violencia, y la Medalla de Oro UNESCO.

Nombrada como “Mensajera de la Paz” de Naciones Unidas, y como patrocinadora oficial del Año del Gorila, por la ONU y en tiempos más recientes recibió el Premio Tang de Desarrollo Sostenible.

Fuentes:

  1. http://ibdigital.uib.es/greenstone/collect/monografiesHistoriaNatural/index/assoc/Monograf/iesSHNB_/2015vol0/22p261.dir/MonografiesSHNB_2015vol022p261.pdf 
  2. https://www.britannica.com/biography/Louis-Leakey 
  3. https://janegoodall.es/es/biografia.html 
  4. https://patarosusana.files.wordpress.com/2011/01/discurso_jane_goodall_honoris_causa_23-10-09.pdf
  5. https://janegoodall.es/es/misionehistoria.html
  6. https://www.antena3.com/noticias/ciencia/jane-goodall-alerta-de-que-podrian-venir-pandemias-peores-que-la-del-coronaviurs-si-no-respetamos-a-los-animales_202006195eed1ae56104570001f61dfd.html
  7. https://www.efeverde.com/noticias/jane-goodall-perdemos-esperanza-nada-clima/

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