Ciencias de la salud

Sueñan las bacterias de tu microbiota que te hacen dormir

La microbiota intestinal es aquel conjunto de microorganismos que habitan diferentes partes de un ser. En los últimos 10 años se ha estudiado, cada vez con mayor frecuencia, cómo impacta esta comunidad de organismos microscópicos en la salud de las personas, siendo la microbiota instalada en el intestino la más investigada y de la cual se han obtenido más señales de la simbiosis que tenemos con estos seres que nos habitan.

“La bella durmiente” de Victor Vasnetsov (1848 – 1926 )

Aunque las microbiotas incluyen virus, levaduras y hongos, están gobernadas por bacterias. Algunos elementos determinan las comunidades que nos habitarán toda la vida, tal es el caso del modo de nacimiento, ya que las microbiotas de bebés nacidos por vía vaginal son diferentes a las de aquellos nacidos por cesáreas; para la configuración de la microbiota también es relevante la alimentación, el sitio donde vivimos y nuestro uso de antibióticos.

La microbiota intestinal absorbe y metaboliza nutrientes para otros procesos, forma una barrera y defensa contra patógenos, además de mantener el tracto digestivo, indicó en una conferencia virtual(1) la Dra. Giuliana Lunecke Serendero de la Academia Mexicana de Medicina Dental del Sueño.

“La siesta” de Vincent Van Gogh (1853-1890)

La microbiota de cada persona es única, pero existen patrones comunes que impulsan el establecer relaciones de causa y efecto derivadas de la disbiosis(2), que es la pérdida de equilibrio de las especies que la conforman y está asociada con un resultado no saludable. Cuando esta microbiota no es efectiva, entran patógenos que causan respuestas inmunitarias, además pueden romper la barrera cerebral causando problemas mentales. 

A partir de estos hallazgos, se han desarrollado ensayos clínicos que revelan que personas con autismo y pacientes con depresión ganan bienestar al modificar sus disbiosis. Sobre fenómenos como el sueño, las investigaciones refieren una influencia de la microbiota en este, aunque las relaciones no están plenamente descritas.

En entrevista para Acción y Reacción, la doctora Yoaly Arana Lechuga, coordinadora de la Clínica de Trastornos de Sueño UAM-Iztapalapa, señaló que no se ha identificado que el origen de un trastorno del sueño en particular se deba a una disbiosis, pero que en pacientes con insomnio observan patrones en la composición de sus microbiotas, por lo que actualmente se indaga si al corregirlos mejora la cantidad de sueño.

El Amor dormido. 1636 – 1638

De bacterias y sueños profundos

Todos tenemos un reloj interno, denominado circadiano, este regula funciones como los latidos del corazón, la secreción de hormonas y el funcionamiento del sistema gastrointestinal, por mencionar algunas; al respecto, se tiene bien identificado que este reloj orquesta los ciclos de sueño y vigilia, patrones que se ven afectados por la dieta y el estrés.

“Sol ardiente de junio” de Frederic Leighton. 1895

Además, se ha identificado que la microbiota intestinal genera neurotransmisores que viajan a través del nervio vago y que actúan en el sistema nervioso central, por lo que una disbiosis en ella tiene implicaciones en procesos mentales(3).

La doctora Yoaly Arana señala que una de las patologías más estudiadas en relación a este eje del sistema digestivo y el cerebro son trastornos relacionados con el estado de ánimo.

La especialista en medicina del sueño por la Sociedad Europea de Investigación del Sueño (ESRS, pos sus siglas en inglés) indicó que se ha visto una relación directa entre la disbiosis que lleva a la permeabilidad intestinal y la conducta en niños con autismo.

Explicó que en el intestino permeable se pierde la función de barrera, absorción de nutrientes y defensa contra patógenos, de modo que entran bacterias que no deberían llegar a la circulación sanguínea y provocan inflamación sistémica.

“En autistas con esta manifestación se ha observado que algunas dietas disminuyen la inflamación y con ello el proceso de permeabilidad intestinal —por ejemplo, retirando por completo el gluten que pensamos que promueve procesos inflamatorios— las personas tienen cambios en su conducta. No es que esto norme su comportamiento, pero se observa una mejoría respecto a ellos”. En depresión, agregó, también se ha visto que si mejora la disbiosis de los pacientes con dicho trastorno tienen una mejoría en el estado de ánimo.

¿Entran a nuestros sueños las bacterias?

En torno al sueño, existen neurotransmisores que determinan los ciclos de vigilia y sueño; por ejemplo, el cortisol es bajo durante la noche, mientras que la melatonina sube a la hora de dormir. Otra sustancia que es inductora del sueño y afecta el descanso es el butirato.

Justamente en una microbiota intestinal adecuada existen bacterias que se alimentan de fibras naturales y dejan como residuos finales el butirato. Arana Lechuga señaló que este ácido graso aumenta o disminuye la cantidad de sueño. “Esto se ha probado en ratones experimentales, se les administra directamente el butirato y aumenta el tiempo que duermen”. Por lo que se piensa que una baja en las bacterias que pueden dejar butirato provocarán menos sueños y de menor calidad.

“Sleeping Child, Claude Manguin” de Henri Manguin, 1912.

Aunque en el caso del sueño no hay causas y efectos delineados perfectamente, la científica señaló que se tiene identificada una disbiosis particular en pacientes con insomnio, la cual buscan corregir para ver si tiene algún efecto sobre la pérdida de sueño. 

“En el sueño nos falta mucho por saber, no sabemos si el estar durmiendo mal está generando la disbiosis o la disbiosis está generando dormir mal”, puntualizó. Tienen en cuenta la posibilidad de ambos mecanismos porque en pacientes con apnea obstructiva del sueño, es decir, quienes roncan, tienen identificadas disminución en las interleucinas antiinflamatorias, por ello “la apnea del sueño genera cambios en los pacientes, como la disbiosis intestinal”.

Una puerta para combatir el insomnio

“Sleeping girl” de Albert Moore

El insomnio se ha señalado como un predictor de depresión, ansiedad, abuso de alcohol y psicosis. Sobre su impacto en pacientes psiquiátricos, recientemente un artículo publicado en Nutrients(4) revisó lo reportado por diversos estudios sobre la relación entre el sueño y el microbioma en estos pacientes. En este se indica que hay evidencia para decir que el microbioma intestinal regula el sueño y los estados mentales. 

Es relevante detectar si mejoras en la microbiota pueden llevar a mejoras en el sueño pues se trata de un problema que es más común de lo que pensamos: se estima que, tan solo en México, 45 por ciento de la población adulta presenta mala calidad del sueño. 

La doctora Arana Lechuga indicó que aunque sabemos cada vez más de la microbiota y la disbiosis, y que entendemos que las dietas sanas ricas en vegetales, frutas y fibras son elementales en evitar la disbiosis, aún se sabe poco sobre tomar algún probiótico particular para corregir alteraciones, “falta mucho, necesitamos estudiar la microbiota del paciente para ver exactamente cual es el deterioro que tiene para darle un medicamento personalizado”.

¿Cómo tener una microbiota más sana?

Para lograrlo, la doctora Arana Lechuga recomendó hacer cambios permanentes, “si aumento mi consumo de fibras prebióticas y de leguminosas, mientras disminuyó el consumo de azúcar y de grasas, voy a lograr un cambio más o menos rápido, hay estudios que han visto cambios en la microbiota en un par de semanas”.

“Pero si creo que logré una microbiota sana y regreso a mis viejos hábitos, voy a regresar a la misma microbiota del principio. Debemos estar consientes que tenemos que cuidar a nuestros microorganismos de manera permanente, que esté rica en fibras, en leguminosas, en aceites vegetales y disminuir en la medida de los posible el consumo del azúcar, pues se ha visto que algunas bacterias que se alimentan de azúcar y afectan el estado de ánimo e incluso provocan que se nos antoje comer azúcar”, detalló.

Finalmente refirió que otra manera de cuidar nuestra microbiota es durmiendo,  se ha visto que la privación o restricción de sueño también generan una disbiosis. Durmiendo ayudaremos a nuestros organismos a tener una microbiota sana.

Fuentes:

  1. https://www.youtube.com/watch?v=__kaoth_Elw
  2. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8218903/
  3. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8004117/
  4. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7468877/
  5. https://www.researchgate.net/profile/Paromita-Kaulmann-Sen/publication/353804895_Microbiota_and_sleep_awakening_the_gut_feeling/links/61535a2339b8157d9003f50b/Microbiota-and-sleep-awakening-the-gut-feeling.pdf 

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