Mujeres en la ciencia

Mujeres en la ciencia: Susana López Charretón

Cuando los virus no nos eran ajenos, es decir, en plena pandemia de SARS-CoV-2, Susana López Charretón presentaba su lección de ingreso al Colegio Nacional. Fue una conferencia virtual y llena de información científica que genuinamente asombra, inquieta y emociona a la investigadora mexicana debido al significado que los virus tienen para toda forma de vida.

Ese día, el discurso de la especialista se nombró “El maravilloso mundo de los virus”, un título que mezcla palabras que pocas personas reunirían y defenderían juntas con tanto afecto. La investigadora de naturaleza amable contó que existen virus para todos los seres vivos, compartió evidencias sobre cómo los virus han sido positivos en nuestra evolución y mostró su pasión por investigarles.

Hablar de su carrera científica es platicar sobre los microrganismos más pequeños que conocemos, aquellos que son entre 100 y 10 mil veces más pequeños que la célula de un mamífero; aunque son minúsculos, también son abundantes, de hecho, hay más virus que estrellas en el universo. 

Los virus son de carácter minimalista, cargan con lo mínimo para llevar a cabo sus funciones: tienen un genoma con información para replicarse y proteínas que usan para proteger su código genético y para encontrar su célula huésped. Los virus también son farsantes, engañan a las células para entrar en ellas y se aprovechan de la maquinaria de un ser vivo para realizar su invasión.

Aunque el SARS-CoV-2 lleva las de ganar entre los virus populares, en nuestros cuerpos hay 100 veces más virus que células humanas, por ello, es relevante entender qué van más allá de su capacidad de causar enfermedad, pues dicen mucho sobre quiénes somos, pregunta nada pequeña, ¿cierto?

Estar en el momento indicado, un campo incipiente 

La investigadora desmenuza estos seres desde la virología básica, rama de la ciencia que, como alerta su nombre, tiene que ver con el estudio de los virus, mientras que lo de básica se refiere a que su estudio depende de ver la base, lo más esencial en estructuras o mecanismos de acción, para nada es un término que refiera a que estos estudios sean la versión sencilla de la misma ciencia.

López Charretón es especialista en la biología de la infección por rotavirus y astrovirus, sus líneas de investigación se centran en la genómica funcional de la interacción virus-célula huésped, así como en aspectos de epidemiología, diagnóstico y metagenómica viral de enfermedades emergentes.

Esto quiere decir que la ganadora del Premio Universidad Nacional en el área de Investigación en Ciencias Naturales, otorgado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realiza estudios para identificar qué funcionamientos representan las secuencias de un gen, además de hacer análisis sobre la incidencia de enfermedades infecciosas causadas por virus en la población y los métodos de diagnóstico para las mismas. 

Susana López Charretón nació en la Ciudad de México, desde muy joven supo que quería dedicarse a la biología, concluyó sus estudios de licenciatura, maestría y doctorado con mención honorífica en el área de biomédica básica en la UNAM, siendo parte de la tercera generación de la misma en un momento en que el desarrollo tecnológico apuntalaba las posibilidades de dicha carrera, que entre sus particularidades tiene el que los estudiantes realizan investigación desde sus primeros semestres.

Crédito: ITESO

Luego de terminar su posgrado, pasó un semestre en el Instituto Nacional de Salud (NIH) en Tokio en 1984. Años después, también estudiaría con una beca Fogarty en el Instituto de Tecnología de California en Pasadena (CalTech) y realizó una estancia sabática en el Instituto Nacional de la Investigación Agronómica, de Jouy en Josas, Francia.

En 2005, durante una entrevista para El Universal contó que sus estudios de licenciatura se dieron solo cuatro años después de que los rotavirus habían sido descubiertos y que en parte eso llamó su atención hacia ellos. De hecho, el rotavirus fue descubierto en 1973 y ella publicó sobre este tema en 1980. Por esos años, inició una familia con otro investigador, Carlos Arias, con quien comparte su pasión por la ciencia, relación que en más de una ocasión ha calificado de valiosa por brinda a ambos un espacio para pensar en voz alta sus ideas sobre la investigación. Un hijo y una hija, Rodrigo y Alejandra completan la foto familiar. 

En la entrevista mencionada, destacaba la reportera Liliana Alcantará que en la biblioteca de la investigadora vio a Gabriel García Márquez y a Isabel Allende, mientras que a ella le confesó el gusto por hacer pilates y cocinar.

Volviendo a lo académico, como parte de su preparación fue becaria del Instituto Médico de investigación internacional Howard Hughes (HHMI, por sus siglas en inglés) que es un grupo que brinda financiamiento a investigadores biomédicos “con potencial de impacto transformador”. 

Crédito: Colegio Nacional

La también acreedora del premio For woman in Science, otorgado por L’Oreal y la UNESCO cada año a cinco mujeres destacadas, una por cada continente, señaló en el marco de dicha premiación: «Siento que si de verdad voy a tener una voz, debo tratar de usarla lo mejor posible y ser un ejemplo para inspirar y tratar de impulsar a más mujeres a que puedan hacer una carrera científica”.

Otro de su premios es la medalla Omecihuatl Inmujeres, del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México, el cual se otorga a quienes destacan por su trabajo a favor del ejercicio de los derechos humanos y al impulso de la igualdad de género en cualquier ámbito de desarrollo.

Por su destacada preparación académica y laboral, desde hace 35 años lidera su propio grupo de investigación en el Instituto de Biotecnología (UNAM) en Cuernavaca, Morelos. Fue a la par del nacimiento de su primer hijo cuando empezó a laborar en este espacio que forma parte del departamento de Genética del Desarrollo y Fisiología Molecular.

Vigilante de lo diminuto y protectora de infancias

El rotavirus ha sido el microorganismo que ha cruzado toda la vida profesional de Susana López, de hecho este fue la motivación de sus trabajos de titulación en licenciatura, maestría y doctorado; también fue el tema que la llevó al laboratorio de Cuernavaca, en el cual lograría secuenciar un gen de este virus en una época en que las tecnologías para lograrlo eran más complejas que las actuales.

Tal rotavirus se descubrió en 1973 en Australia usando microscopía electrónica, su nombre lo obtuvo cuando al equipo de investigación de la virología Ruth Bishop le pareció que estos parecían ruedas de carretas. Este virus se replica en el intestino y causa una enfermedad severa, particularmente cuando se trata de la primera infección, por ello es que en niños y niñas menores de dos años suma medio millón de muertes al año en todo el mundo. 

Los primeros estudios sobre este microorganismo en México fueron de epidemiología, es decir revisaron la frecuencia de dicha enfermedad en el país. Luego, profundizaron en cómo hace el virus para encontrar y engañar a las células que usará para replicarse, acciones que varían mucho entre virus, principalmente porque eligen diferentes células para infectar y se especializan en sus huéspedes, siendo particulares sus puertas y llaves de entrada a estos.

De hecho, uno de los hallazgos más importantes del grupo de investigación de López Charretón se relaciona con la capacidad del rotavirus de infectar el intestino delgado, pero no la boca y la piel que son sus modos de entrar al cuerpo. Las investigaciones del grupo de trabajo de la doctora López Charretón han derivado en nuevas y mejores pruebas de diagnóstico, así como en aislamientos de nuevas cepas y aportes para la elaboración de la vacuna.  

La adquisición de este virus es por contaminación oral fecal —algo frecuente en enfermedades intestinales—, pero el rotavirus causa enfermedad grave con muy pocas dosis, quienes se contagian empeoran muy rápido presentando vómito y diarrea severas que les deshidratan, pero además las medidas de higiene no son una barrera muy efectiva para controlar la infección.

Esto último es evidente en que las tasas de infección son iguales en muchos países, lo que significa que no cambia en relación a factores como la limpieza o el acceso al agua potable, sin embargo, los niveles de mortalidad sí son diferentes entre países, porque la calidad del acceso a servicios de salud define si los casos terminan en muertes o no. 

Crédito: Our World in Data

Además, los casos fatales se elevan en países en que la creencia social es que las diarreas se van solas, como en México. Y aunque la enfermedad se define de tipo estacional —afecta más entre octubre y marzo—, las madres, padres y cuidadores deben llevar a hijas e hijos al doctor ante los síntomas y aplicarles a tiempo la vacuna que corresponde, la cual se administra en México desde 2007 cuando tienen entre dos y seis meses de edad. 

“Los virus son interesantes en biología para estudiarse, se pueden usar como herramientas para estudiar a la célula, es un campo con mucha fuente de trabajo, siempre tenemos un virus a la vista”, decía la científica en 2016 con el mismo asombro que siempre refleja en sus entrevistas y agregaba: “hacer investigación es muy divertido, siempre estamos inventando, imaginando y tratando de resolver problemas”.

Propagar ciencia e inspiración

Además de su papel en consejos editoriales en tres de las más importantes revista científicas de virología, recientemente fue editora del Journal of Virology y también se le reconoce por su trabajo dentro de la divulgación, principalmente porque ha ayudado a clarificar dudas sobre los virus que preocupan a la sociedad mexicana.

Con rotavirus ha indicado en más de una ocasión la importancia de atender pronto a quienes la padecen y no dar como tratamiento antibióticos, pues estos no solo no curan la infección sino que pueden empeorarla.

De forma más reciente, con el SARS-CoV-2 ha sido un referente nacional para entender los escenarios de la pandemia. A inicios de 2020, su grupo de investigación se sumó a los esfuerzos de diagnóstico y caracterización de diversos aspectos de la pandemia de COVID-19. 

En los primeros días de la pandemia ayudó a entender la naturaleza del virus, luego las mutaciones de este y lo que significaban las variantes, también fue una voz importante al momento de clarificar la necesidad del uso de cubrebocas y la seguridad de las vacunas.

Crédito: ITESO

Ser portavoz de la ciencia es algo que antes hizo Charretón, por ejemplo ante los casos de influenza en México: en 2009, contribuyó a identificar el virus causante AH1N1 y fue clave en los diagnósticos. Al respecto, en entrevista para UNAM Campus Morelos en 2014 señaló que en ese momento “el CDC distribuía un tipo de sistema diagnóstico que solo estaba disponible para el gobierno y pensábamos que iba a ver tal cantidad de casos que el gobierno no iba a tener la capacidad de diagnósticar, además de que estuvimos tratando de apoyar con personal de nuestro laboratorio al personal del INDRE para el diagnóstico, decidimos hacer un sistema nacional que nos permitiera diagnosticar rápidamente”. Así hicieron un sistema mexicano eficiente y divulgaron su método mediante cursos.

Además, su equipo participó en el diseño de estrategias de contención y aprendió a divulgar con claridad la situación a la población; acciones sobre las que no tenemos dudas de su valor tras la pandemia actual. Difundir información también fue algo que hizo con el virus H5N1 en 2010.

La investigadora ha participado en más de 300 congresos nacionales e internacionales y ha impartido más de 100 seminarios y conferencias; así mismo, es autora en más de ciento cuarenta artículos en revistas internacionales y ocho capítulos en libros. En la línea de divulgación suma 20 artículos y dos libros infantiles, uno de ellos publicado durante la reciente pandemia y titulado “Pablo se queda en casa”.

No está de más destacar que la investigadora pertenece a la Sociedad Mexicana de Bioquímica, a la Academia Mexicana de Ciencias, Academia de la Investigación Científica de Morelos, así como a la Sociedad Mexicana de Virología, a la American Society for Microbiology, American Society for Virology y a la Academia de Ciencias de Latinoamérica.

En una nota de la BBC publicada cuando desaparecer los virus era algo tentador para todo el mundo, ella refirió que “vivimos en un equilibrio perfecto y los virus son parte de eso. Creo que estaríamos acabados sin los virus”. Es la cercanía con los mecanismos de estos virus lo que está en su declaración y la seguridad de que tenemos mayor dependencia a estos de lo que creemos. 

Fuentes:

  1. Lección inaugural de Susana López Charretón
  2. Dra. Susana Lopez Charreton 
  3. Susana López Charretón: la mujer detrás del rotavirus
  4. Medalla Omecíhuatl 
  5. Científica/mente – Dra. Susana López Charreton
  6. Journal of Virology
  7. Ómicron, la cuarta ola del coronavirus en México
  8. ¿Terminó la pandemia? ¿Y el uso del cubrebocas?
  9. UNAM-IBT. Dra. Susana López Charretón. Cómo se forma una Científica. En Corto 2012
  10. Coronavírus: como seria o mundo se todos os vírus desaparecessem?

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