Ciencias biológicas y ambientales

Frente al cambio climático adaptación y resiliencia son impostergables

“La evidencia científica acumulada es inequívoca: el cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta. Cualquier retraso adicional en la acción global anticipadora sobre adaptación y mitigación, perderá una ventana de oportunidad breve que se cierra rápidamente para asegurar un futuro habitable y sostenible para todos”, nos dice el Grupo de Trabajo II en su contribución al Sexto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

Este organismo de la ONU promueve el conocimiento del cambio climático. En su último reporte participaron 270 autores de 67 países, quienes involucraron los resultados de más de 34 mil artículos científicos publicados durante cinco años. Este reporte es el segundo de cuatro que integrarán el sexto informe del panel.  

Con proyecciones climáticas, observaciones diversas e investigación de los procesos subyacentes, el reporte previo mostró la evidencia científica que indica sin dudas que la sociedad humana causa el cambio climático; en este nuevo agregado se abordan las investigaciones sobre vulnerabilidad e indican procesos de adaptación y mitigación, así como su efectividad y límites.

Isle de Jean Charles está desapareciendo en el Golfo de México. Crédito: Stacy Kranitz / Climate Visuals Countdown

El 28 de febrero, en la conferencia de prensa del IPCC, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres , indicó que dicho reporte es “un atlas del sufrimiento humano y una acusación condenatoria del liderazgo climático fallido”. 

Subrayó que “el carbón y otros combustibles fósiles están asfixiando a la humanidad, por lo que aquellos que financian el carbón deben rendir cuentas” y recordó que los países de la OCDE deben eliminar el carbón para 2030 y el resto de los países hacerlo para 2040. “Los eventos actuales dejan demasiado claro que nuestra continua dependencia de los combustibles fósiles hace que la economía mundial y la seguridad energética sean vulnerables a las conmociones y crisis geopolíticas”.  

Catástrofes a la vista

El reporte detectó 127 riesgos del cambio climático en asuntos como salud humana,  agricultura, economía, infraestructura y ecosistemas. El riesgo es un valor que se mide para comprender la gravedad de los impactos, pero también debe ser descrito para interpretar sus interconexiones e impactos.

Por ejemplo, se evalúan las dinámicas derivadas del cambio climático y la vulnerabilidad de sistemas humanos y ecológicos. La evidencia científica advierte que alrededor de 3 mil 300 millones de personas viven en puntos críticos por su alta vulnerabilidad al cambio climático, muchos de los cuales se encuentran en África, el sur de Asia, Centroamérica y América del Sur, así como en islas pequeñas y el ártico.

Shaban Mwinji, un guardabosques comunitario, en Ukunda, Kenia. Crédito: Anthony Ochieng / Climate Visuals Countdown

Estos puntos presentan desafíos climáticos de manera simultánea, como limitados accesos al agua —la mitad de la población mundial vive una grave escasez de agua durante al menos una parte del año— y los servicios de salud, así como medios de subsistencia sensibles al clima, como es el caso de pequeños agricultores y comunidades pesqueras. También coexiste la pobreza, falta de financiación y baja confianza en sus gobiernos.

Algunos riesgos que menciona el reporte con extensas pruebas son la mortalidad relacionada con el aumento de fenómenos climáticos —entre 2010 y 2020, la mortalidad humana por inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces mayor en regiones altamente vulnerables, en comparación con regiones con vulnerabilidad muy baja—. También reportan el blanqueamiento y mortalidad de corales de aguas cálidas así como el incremento de la muerte de árboles por sequías.

Otros problemas son el calentamiento y la acidificación de los océanos que dañan la producción de la acuicultura y pesca de moluscos en algunas regiones; a esto se suma la inseguridad alimentaria.

Al respecto, la directora ejecutiva del programa de medio ambiente de las Naciones Unidas, Inter Andersen, indicó en la reciente conferencia del IPCC que “el cambio climático no está al acecho en la vuelta de la esquina esperando a abalanzarse, está ya sobre nosotros afectando a miles de millones de personas”. 

Los «Kondh» de Odisha han sido afectados por el cambio en las precipitaciones. Crédito: Aniket Gawade / Climate Visuals Countdown

Otros problemas se relacionan con la salud física y mental de las personas, por ejemplo, aumentó la incidencia de enfermedades transmitidas por alimentos y agua, así como problemas cardiovasculares y respiratorios como consecuencia de la exposición al humo de incendios forestales y contaminación; mientras que en el plano de lo mental destacan traumas causados por fenómenos climáticos extremos así como por la pérdida de medios de subsistencia y cultura. 

“La humanidad ha pasado siglos tratando a la naturaleza como su peor enemiga, la verdad es que la naturaleza puede ser nuestra salvadora, pero solo si la salvamos primero”

Dera Roberts. Copresidenta del grupo de trabajo II del IPCC

Al citar los riesgos del cambio climático con evidencia y casos, el IPCC apunta a que no solo se espera que estos sean cada vez peores, también proyectan que ocurran con mayor frecuencia de manera simultánea generando impactos más agresivos ante los cuales las medidas actuales pueden resultar inhabilitadas.

Adaptación e injusticia climática

Dada la probabilidad superior al 50 por ciento de que el calentamiento global alcance o supere los 1,5 grados centígrados a corto plazo, anteriormente se plantearon diferentes escenarios en torno a este calentamiento; ahora, el reporte advierte sobre las catástrofes climáticas en curso y muestra esa “ventana breve que se cierra rápidamente”: adaptación y mitigación. Acciones sin las que, aseguran, los daños serán difíciles, tanto como para que remediarlos sea imposible. 

Por ejemplo, el riesgo de extinción ya es alto para especies endémicas en puntos críticos de biodiversidad, pero este riesgo puede duplicarse en 2 por ciento de los territorios si el calentamiento global sube entre 1.5 ºC y 2 ºC, pero tal riesgo  podría ser 10 veces mayor si el calentamiento sube entre 1.5 ºC y 3 ºC.

Tal calentamiento también hará que algunas zonas experimenten una disminución del 20 por ciento en disponibilidad del agua para la agricultura, lo que podría llevar a una escasez de alimentos y desnutrición, asuntos que serían más graves en comunidades locales e indígenas que dependen directamente de la naturaleza las más afectadas, ahí es donde la justicia climática se hace necesaria.

Restos de plástico sobre el lodo a lo largo del lago Uru Uru. Crédito: Marcelo Perez del Carpio / Climate Visuals Countdown.

Este término, justicia climática, incluye la asignación de cargas y beneficios entre individuos, naciones y generaciones; así como identificación y responsabilidades de quienes toman decisiones, además del reconocimiento que implica respeto y “compromiso sólido y una consideración justa de las diversas culturas y perspectivas”.

Sobre esto, la evidencia de los últimos cinco años refleja que las medidas de mitigación y adaptación son desiguales entra naciones y de muy lenta implementación, si de considera todo lo que se necesita para modificar el rumbo del cambio climático.

Una muestra de la falta de solidez en los proyectos es que a nivel mundial, menos del 15 por ciento de la tierra, el 21 por ciento del agua dulce y el 8 por ciento del océano son áreas protegidas y que en la mayoría de estas no exista “una gestión adecuada para contribuir a reducir los daños causados por el cambio climático o aumentar la resiliencia al mismo”.

Judd Hill, científico del USGS, busca parcelas para establecer su estudio de precipitación. Crédito Ted Wood / Cavan

El Grupo II indica que la adaptación que muestra mayor efectividad es la que supone un ajuste de los sistemas existentes y que la implementación de opciones de gestión de los impactos “depende de la capacidad y eficacia de los procesos de gobernanza y toma de decisiones”. Uno de estos cambios, puntualizan, es sobre las transiciones del sistema energético en términos de diversificar la generación de energía según los contextos y gestionar formas de almacenamiento y eficiencia.

Cuando abordan los ejercicios de adaptación como el anterior, también apuntan beneficios como “mejorar la productividad agrícola, la innovación, la salud y el bienestar, la seguridad alimentaria, los medios de vida y la conservación de la biodiversidad, así como la reducción de riesgos y daños”.

Uno de los mayores problemas detectados por el IPCC es que muchas medidas de adaptación son fragmentadas, de pequeña escala y, en general, centradas en la planificación más que en la implementación, características que reducen su eficacia. 

Las medidas en torno al agua son los más documentados, entre ellos está la construcción de diques y sistemas de alerta ante el riesgo de inundación, pero destacan la restauración de humedales y ríos, así como la planificación del uso de la tierra para reducir en mayor medida la vulnerabilidad.  

Un hombre pasea sobre un dique gigante en Indonesia. Crédito: Irene Barlian / Climate Visuals Countdown

Dos asuntos que se apunta en temas de adaptación son, por una parte que la efectividad de las medidas para reducir los riesgos proyectados disminuye con el aumento del calentamiento y por otra, que son evidentes las barreras y desigualdades entre sociedades para llevar a buen puerto estas acciones, siendo el acceso a insumos, mercados viables, conocimiento, manejo, contexto socioeconómico, combinación de especies y apoyo institucional algunos factores que definen las posibilidades.

Incluso puntualizan en que algunos límites ya fueron alcanzados, en su mayoría derivado de la inequidad y la pobreza que merman la adaptación. Ante esto instan a “la cooperación y toma de decisiones inclusiva con las comunidades locales y los Pueblos Indígenas, así como el reconocimiento de los derechos inherentes de los Pueblos Indígenas, son parte integral de una adaptación forestal exitosa en muchas áreas”.

Una resiliencia basada en la sinergia mundial

El Grupo de Trabajo II tiene una visión muy clara para este el reporte: apremia ver las interconexiones entre la biodiversidad, el clima y la sociedad humana para entender pero sobre todo para abordar los desafíos globales en conjunto. 

Para estos fines abordan el término “Desarrollo Resiliente al Clima”, en el cual  incluyen a gobiernos, ciudadanos, comunidades, instituciones educativas, medios de comunicación, inversionistas, empresas, así como conocimiento local, indígena y científico para brindar opciones más efectivas. 

Y dado que los mayores daños resultan en sectores expuestos al clima, con efectos regionales en la agricultura, la silvicultura, la pesca, la energía, el turismo y la economía, aunado a que la exposición futura a peligros climáticos agudiza la migración, la desigualdad y la urbanización, los integrantes del IPCC instan a priorizar la equidad y la justicia en la toma de decisiones e inversión.

Científico con cámaras que recopilan datos sobre los glaciares en la capa de hielo. Crédito: Irene Barlian / Climate Visuals Countdown

Otras sugerencias para las áreas más afectadas son la diversificación de diversidad para mejorar de control de plagas, restauración de espacios verdes, fortalecimiento de sistemas de salud para reducir los impactos de las enfermedades infecciosas, sistemas de alerta temprana para vigilancia de enfermedades y fenómenos ambientales, así como mejoras en el acceso al agua potable.

Sobre las acciones, también detectan algunas de mala adaptación, llamadas así porque limitan los servicios ecosistémicos; por ejemplo, la supresión de incendios en ecosistemas naturalmente adaptados al fuego o defensas duras contra inundaciones, que los “degradan, reemplazan o fragmentan”.

Para contener esta mala adaptación, el IPCC sugiere una planificación multisectorial, multifactoral e inclusiva con vías flexibles, esto con miras a una resiliencia mundial en la que se pueda mantener la función, identidad y estructuras de la naturaleza, tanto como su capacidad de transformación ante los retos que se vienen. 

Fuentes:

  1. Sexto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático
  2. En la conferencia de prensa del IPCC
  3. Resumen para formuladores de políticas

Imagen de portada: Climate Visuals Countdown, licencia Creative Commons

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